Habría que sacar las malas palabras de los diccionarios. No se puede a todas, porque algunas son malas palabras y partes del cuerpo, entonces como malas palabras estarán mal, pero como partes del cuerpo son necesarias, porque un médico las precisa. No se podría ir a una consulta y decir me duele aquí, y señalarse, porque es, incluso, más grosero. O en una cátedra de cirugía, otro caso, y que el profesor se viera obligado a decir: El… ustedes ya saben, ¿no? No, a las malas palabras y órganos hay que dejarlos. Hasta un abogado, un veterinario, incluso un policía, las necesitan por razones profesionales; pero hay muchas que son malas palabras y punto. No designan nada más. Ésas sí habría que eliminarlas. Y también advertir sobre otras que se hacen combinando buenas palabras. El mismo diccionario debería prevenir: Ojo con usarla de otra manera que no sea…Ni se les ocurra combinar esta palabra con… Así hasta sacar todas las malas palabras de los diccionarios y, mientras tanto, a los niños a quienes se descubriera en el acto de buscar malas palabras en un diccionario: advertirles. La primera vez, advertirles. La segunda vez, aplicar algún castigo corrector, tipo: Te quedás sin salir el fin de semana… No podés invitar a nadie a casa… No te compramos la bicicleta…
Lo acabo de leer y, me dejó pensando y recordando.
Hay cosas que nunca cambian, como el hecho en sí de que los padres siempre quieran tener el vocabulario de sus hijos bajo control. Tal vez lo único que ha cambiado son las palabras.
Antes nuestros padres nos hubieran castigado por decir palabras como: menso, tarado, baboso, caca, sangrón... llamarle a alguien con apodos o con un "el o la" antes del nombre: como "el beto" o "la lupe"... frases completas como: "está de pelos... está cañón... no manches... ¿qué onda carnal?". En el peor de los casos, sé que hay a quienes hasta bofetadas recibieron por hablar así.
¡Qué decir de palabras que en esa época eran impensables y que hoy se usan de manera cotidiana!, claro, por lo general como muletilla y no con la intención de ofender a los demás. Una frase como "No mms wey" hubiera sido imperdonable en esa "gloriosa y santísima" época.
Recuerdo bien que un día, mientras jugábamos Intellivision mis hermanas y yo (osssssea, ¿no?), se me salió algo similar... mi hermana, ni tardo ni perezoso dijo "Mamaaaá, Akire dijo una grosería", yo me desviví en disculpas, no hallaba dónde meterme... y es que sí, concuerdo con algunas madres recatadas en que esas palabrotas (y algunas mañas) se pegan, a mi se me pegaron en el cerebro, aunque no las decía ahí estaban. En lo que no concuerdo con ellas es en empaquetar a nuestros hijos es una burbuja de Adamantium y meterlos en escuelas y ambientes "sanos" para que sus orejitas no capten señal alguna de esas "terribles majaderías". No concuerdo por que al fin y al cabo las aprenderán, que las digan en presencia de sus amigos y no de sus padres es otra cosa.
Verán, hoy en día tengo amigos con un muy florido vocabulario, y eso no los hace malas personas, no los hace valer menos que aquellos que hablan sólo con palabras bonitas. Sólo son costumbres adquiridas. Y bueno, yo no hablo como ellos, tengo mi propio lenguaje aprendido en casa y algunas cosas que aprendí afuera, pero estoy segura que hay palabras que no digo por que no soy yo.
Regresando a mis memorias, tengo dos en mi anecdotario que me marcaron, la primera, me marcó para temerle a la sociedad, la segunda; para reírme de lo superficial.
Anécdota uno:
Tenía un compañero en segundo de primaria (era una escuela privada, y muy prestigiada), un niño como mi Samurai: flaquito, con cabello rebelde y cortado al estilo militar y que para como se llamaba Carlos... Carlitos para los enemigos (la mayoría de Carlos que conozco, no les gusta que les llamen así).
Pues el niño provenía tal vez de familia de bajos recursos, su uniforme se veía descuidado y pasado de generación en generación (jajaja, las maldiciones se heredan, jajajaja). Está de más decirles que el niño quería que yo fuera su novia... pero yo en ese entonces era una fresa empedernida, no con aires de grandeza, pero sí con el rechazo aprendido hacia ese tipo de personas (que viéndolo fríamente, sí, es lo mismo a tener aires de grandeza). Hasta eso, no me llevaba mal con él, nos sentábamos juntos y aveces me hacían reír sus ocurrencias, pero de ahí a ser su "amiga", ¡uy no!.
Todos los días, sin excepción, la maestra lo regañaba por que al niño se le salía alguna palabra de las prohibidas de la época. La maestra lo amenazaba diciéndole "Te vamos a lavar la boca con jabón", Carlitos ponía cara de susto, pero también de impotencia, por que ¿cómo puedes pedirle a un gato que ladre? ¿Cómo puedes pedirle a un doctor que no hable en términos médicos? ¿Cómo le dices a un policía que no diga "proceda, pareja, proceda"?. Carlitos no estaba haciendo nada malo, él sólo hablaba así y ya. Y sin embargo, la maestra era de esas que te provocan pesadillas, de esas que te humillan en público, de las que te marcan los errores frente a todos, y que no sólo deja que todos se rían de tus errores, si no que se ríe junto con toda la manada... y a ella, nadie la amenazaba con lavarle la boca con jabón por humillar a sus alumnos...
Total que llegó el día en que se la hicieron efectiva a Carlitos, se lo llevaron a la mazmorra (que no es lo mismo que a la mas-morra), es decir, a la dirección, y de allí corrió la noticia rapidito por toda la escuela: "A Carlitos le van a meter el zote en la boca"... yo no vi el evento, quiero pensar que no sucedió... sin embargo, si noté un grave cambio en el niño, ya no decía "groserías", pero ahora traía una depresión que se olía a metros de distancia. Ya ni siquiera intentó volver a pedirme que fuera su novia (y eso era ya grave... jajaja ), ya no sonreía, ya no hacía nada en clase... Todo por que a la sociedad le importó más lo que se ve por encimita que el corazón y las razones del niño para hablar así. Creo que le fregaron la existencia para siempre (por cierto, a mí ya me habrían lavado las manos por decir "fregaron", jajaja)
Desgraciadamente hay personas que creen que corrigiendo los errores de otros (ya sea de vocabulario o de otras cosas) van a cambiar la sociedad. No pesan circunstancias, ni entornos, ni corazones. Lo que importa para ellos es lo que los ojos perciben, no el alma.
Anécdota dos:
Corrían los felices años de mi pubertad, y ya había adquirido yo cierta destreza para hablar como mi padre, quien no habla con "palabrotas", pero tampoco duda en hacer chistes y juegos de palabras. Es parte de su creatividad, de su temperamento en sí.
Bueno, pues estábamos varias chavas (también por decir "chavas" ya me habrían linchado jajajaja) sentadotas, aburridas viendo hacia la nada, cuando de pronto una de ellas dice: "Estoy aburrida ¿qué hacemos?" y yo, recordé que alguna vez que dije lo mismo, mi papá contestó de una manera que me hizo reír por que rimó, así que no dudé en decir la misma frase que él... "Bolitas de moco y las vendemos" (¡rima con "hacemos"!), algunas de ellas soltaron una agradable sonrisa (que básicamente era lo que yo quería) pero una, que era la recatada del equipo, me miró con ojos de pistola y dijo "Una señorita no debe decir esas cosas"... he querido pensar que fue una respuesta bromista, que no fue un regaño en serio, pero mi cerebro me dice que esos ojos de pistola no fueron actuados (seguro fue la palabra "moco" lo que la hizo estremecerse... o habrá sido la palabra "hacemos"... o "bolitas" jajajaja... chetos, ya no sé que pasó por su negra conciencia...) En fin, hoy recuerdo y cuento esa anécdota por que me da risa pensar que haya personas más enfocadas en lo bonito del paquete que en el contenido. Me da risa pensar que hay gente que se espanta por cosas tan superficiales como esas. Y me da risa porque es como echarle sal a un gusano... dices una palabra así y obtienes siempre una divertida reacción (jojo, ¡qué sádica me vi!)
A mi me da más miedo, como ya lo he mencionado en Akiresan, que la gente me hable bonito y me baje el sol, la luna y las estrellas y que me "bendigan" entre dientes y con carota, por que eso me dice que la persona no es sincera, y que no puedo, ¡no debo! confiar en ellos.
A todos aquellos que con su vocabulario me han hecho cambiar de perspectiva: gracias. Y a los que escriben con K y todo "reducido": ténganme paciencia, no domino muy bien el idioma y me cuesta trabajo descifrarlo. Yo les recomendaría que no escribieran así (por que de verdad, no se entiende nada :S ), pero ultimadamente me interesa más que estén bien de salud, que a sus familias no les pase nada, que sus emociones estén en el lugar correcto... ya habrá tiempo para correcciones.
Gracias a los que han tenido paciencia con mi forma de hablar y de escribir(que para algunos es muy "decente" y para otros es "algo vulgar"), gracias por decirme las cosas con amor, pero sobre todo, gracias por preocuparse más por mi vida que por esas nimiedades.

Offtopic: El jabón Zest era el más consumido en mi casa cuando era niña, también el Palmolive, pero era aveces un poco corrosivo con la piel. Mis abuelitos paternos usaben Rosa Venus, y mi abuela materna (la de la comida rica) usaba jabones Maja. Y para la ropa, el master era el Zote o el 1,2,3, aunque creo que era un poquito más caro
